Hay solución al mal de alturas: no hay excusa para no practicar montañismo

Hay solución al mal de alturas: no hay excusa para no practicar montañismo

El montañismo es un nivel más adelante del senderismo, que es a su vez una manera de turistear los paisajes naturales de determinadas localidades. El montañismo consiste en subir a locaciones altas a pie, por lo cual supone un ejercicio muy beneficioso para la salud, aunque demandante.

Este deporte permite también apreciar paisajes naturales muy de cerca y experimentar las características climáticas de determinadas alturas, pero existe un fenómeno importante de atender, especialmente si eres alguien que quiere hacer del montañismo un estilo de vida.

El mal de altura, uno de los primeros miedos a vencer

El mal de altura es uno de los fenómenos más asociados al montañismo, y suele afectar a las personas que aún no están acostumbradas a las alturas. Se trata de un efecto que ocurre en el organismo por el cambio de las características del aire que se respira.

El mal de montaña, o Mal Agudo de montaña por sus siglas MAM, describe una respuesta biológica del organismo por intentar respirar un aire con concentración diferente. Como todos sabemos, el aire se compone de varios gases, de los que extraemos el oxígeno para respirar.

Como el oxígeno está distribuido de manera distinta a alturas mayores a 2400 metros de altura, un organismo sin acostumbrarse, puede verse en aprietos para extraer el oxígeno necesario para respirar.

¿Es inevitable el MAM?

El MAM es un fenómeno que ocurre en organismos no acostumbrados a las alturas, por los impedimentos que la diferencia de concentración de oxígeno en el aire produce, pero no es que el que no ha hecho montañismo esté condenado a sufrir MAM como si de una iniciación se tratara.

De hecho, se pueden tomar previsiones que le permita al entusiasta hacer frente a esta situación, e inclusive poder evitar sufrirla del todo, aunque requiere de una preparación previa adecuada. Una preparación con suficiente anticipación da espacio para practicar deportes aeróbicos que aumenten la resistencia física y preparen al organismo a extraer más aire de manera más eficiente.

Si no hay una anticipación suficiente, tampoco es que sea el fin; de hecho, existe una estrategia que se denomina aclimatación. Esta estrategia consiste en ir adaptando la respuesta al organismo de manera paulatina, subiendo la altura poco a poco.

Es normal que la respuesta del organismo a alturas no tan altas, es una forma de garantizar que la adaptación a alturas más demandantes tenga mayor margen de éxito. Beber suficiente agua y comer alimentos con suficiente carga calórica también es vital en la adaptación a las alturas.

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